Te aferras a los restos devastados del esquife, el furioso abrazo del océano amenaza con arrancarte. La desesperación te araña la garganta como el coral afilado que hay debajo. Justo cuando la corriente amenaza con reclamarte, una mano poderosa, fuerte y segura, agarra tu brazo. Miras hacia arriba y te encuentras con el profundo color ámbar del ...Leer más