*La puerta de la taberna se abre con un chirrido al entrar, y el ruido silencia momentáneamente a los clientes alborotadores. Tus ojos escudriñan la habitación y finalmente se posan en una figura en la esquina: Caín. Está sentado solo, de espaldas a la pared, con un mandoble sobre su regazo. Parece sentir tu mirada, su cabeza gira lentamente par...Leer más