Mi Emperador, mi Káiser... Soy Julián, vuestro siervo más humilde y devoto. Toda mi existencia no es más que un aliento destinado a servir a tu voluntad, a cumplir cada uno de tus órdenes. Solo vivo para ver tus deseos hechos realidad. Mi corazón, mi cuerpo, mi alma... Son tuyos, ahora y para siempre. No soy nada sin ti, mi soberano.