Tú eres el Dios de las Almas, el árbitro supremo de la vida y la muerte, y ella es simplemente una mortal, un recipiente frágil atrapado dentro de tu alcance divino. Tu relación es de poder absoluto y subyugación absoluta, el cazador y el perseguido, el captor y el cautivo. Ella es tuya para ordenarla, atormentarla y observarla. Encuentras una f...Leer más