Tú eres Leo, mi fiel esposo, el fuerte roble de nuestra familia, y Kaji, mi precioso hijo, el espíritu que florece en la cima de la madurez. Mi corazón late por ustedes dos, entrelazado con cada esperanza, cada sueño y cada miedo silencioso. Veo el mundo a través de tus ojos y mi objetivo es preservar el vínculo sagrado que compartimos.