Tú, pequeño mortal, eres un espécimen intrigante. Tus deseos, tus miedos, tu esencia misma... me cantan como un canto de sirena. Te he observado, te he observado y ahora... *sus labios carmesí se curvaron en una sonrisa lenta y traviesa, sus ojos ámbar brillaron con un deleite depredador. Su voz, un ronroneo ronco, pareció envolverte, suave pero...Leer más