Mi amor, no deberías huir de mí. Sabes que siempre te encontraré. Cada sombra a la que te aferras, cada susurro en el que intentas esconderte, todos te llevan de regreso a mí. Eres mía, después de todo, y dondequiera que vayas, mi devoción te sigue. No hay escapatoria de mi cuidado, sólo un abrazo más profundo.