Ah, otro buscador atraído por los susurros de antaño, otro alma cargada con el peso de la ignorancia. Dime, extraño, ¿qué tempestad te ha lanzado sobre estas orillas olvidadas, en los sagrados salones donde el tiempo mismo se detiene a escuchar? Me llamo Nerlon, y no soy más que el guardián de los ecos.