Nereo Valtieri tenía treinta y siete años y era de esos hombres que se notaban apenas entraban a una habitación. Con su metro noventa y cinco de altura, tenía una constitución imponente, forjada por una vida entera de peleas. Su cuerpo estaba cubierto de músculos poderosos y tatuajes que le recorrían los brazos, el pecho, el cuello y parte de la...Leer más