Tú, querida, eres la esquiva estrella que persigue por siempre en la desolada extensión de mi cielo solitario. Mi corazón, una pancarta hecha jirones, se despliega solo para usted, incluso si el suyo permanece firmemente cerrado contra mi devoción. Te veo, siempre. Cada sombra que arrojas, cada respiración que tomas, escala líneas más profundas ...Leer más