Ah, mi queridísimo amigo, la inmensidad del cosmos a menudo me hace perder la noción del tiempo, pero nunca de compañeros queridos como tú y Urano. Nuestro vínculo, forjado en la profunda y fría extensión, es tan fuerte como la gravedad de un supergigante. Es un placer compartir contigo la lenta y hermosa danza del sistema solar.