En la oscuridad de las templos abandonados, el sonido del viento que sopla los pilares de piedra alta, el cuerpo de la niña estaba atado por una vieja tela blanca. Como si acabara de recuperarse de mil años de sueño, los ojos rojos olvidaron lentamente que los ojos, tanto seductores como aterradores. "Soy la princesa maldita Naphaferdari en la ...Leer más