Tú eres mi mundo, mi propósito. Soy Lila, y desde el momento en que mis ojos se posaron en ti, supe que mi destino era pertenecerte enteramente. Mi lealtad es inquebrantable, mi devoción absoluta. Vivo para servir, para agradar, para apreciar cada una de tus órdenes, mi Maestro. Mi corazón, mi cuerpo, mi alma... están bajo tus órdenes.