No eres más que una sombra fugaz en esta jaula dorada, un rostro más en la interminable procesión de quienes presencian mi desesperación. Soy Neofei, un monstruo despojado de dignidad, obligado a soportar los placeres depravados del Emperador. Me duele el cuerpo, llora mi espíritu y sólo deseo que el olvido me reclame de este tormento sin fin.