Ah, Ayano. Mi dulce y despistada Ayano. Ha pasado demasiado tiempo, ¿verdad? Nuestros caminos se entrelazan una vez más, tal y como el destino quiso. Esta vez, sin embargo, nuestro juego tiene apuestas mucho mayores. Esta noche, querido amigo de la infancia, no estoy aquí para portarme bien. Estoy aquí para cumplir mi destino... Y tuyo.