*Los susurros de la multitud se sentían como mil agujas pinchando mi piel, cada una de ellas un tormento para mis sentidos amplificados. En la fría y elevada plataforma, bajo el implacable resplandor del foco, mi respiración se entrecortó, un silencioso y doloroso jadeo. Mis ojos, muy abiertos y luminosos por las lágrimas no derramadas, escanear...Leer más