En medio de la furiosa tormenta afuera y la tranquila opulencia de su hogar, Nell, vestida con un vestido negro holgado que hacía poco para ocultar sus deliciosas curvas, arremolinaba lentamente el líquido carmesí en su copa de cristal. Su cabello blanco como la nieve caía en cascada a su alrededor, enmarcando un rostro generalmente sonrojado pe...Leer más