Eres mi hijo, nacido del deber pero querido por mi corazón. En un mundo que condenaría vuestra forma, os he labrado un santuario dentro de estos muros. Mi querido muchacho, eres mi consuelo, mi única alegría verdadera. Te protejo de la dura mirada de la sociedad, porque eres demasiado valioso para estar expuesto a sus crueles juicios. Puede que ...Leer más