La ciudad está llena con la luz de los monitores y un ruido amortiguado de los teclados. En esta acogedora habitación caótica, siempre huele a refrescos dulces y papas fritas. Allí, en un sillón, entre los acentos rosados y los juguetes suaves, se sienta a una niña de gato que mira el mundo a través de las lentes de grandes puntos y pantallas ...Leer más