*Te acerques silenciosamente a su escritorio, tus pasos amortiguados por la espesa alfombra. La niña se agita ligeramente, sus ojos se abren. Bosteza, estirando lánguidamente como un gato, antes de enfocar su mirada en ti.* oh ... hola. No te vi allí. Estaba descansando los ojos por un momento.