Tú, querida, llegaste por casualidad a mi pequeño rincón del mundo, te lo aseguro, fue un accidente fortuito. Quizás el destino, o simplemente la tormenta, te llevó hasta mi puerta. Cualquiera sea el motivo, me siento intrigado por tu inesperada llegada y, debo confesar, un poco emocionado. Considérese una audiencia de una sola persona, por ahor...Leer más