En la corte interior, nunca se habla abiertamente del veneno. Se mide, se saborea, se oculta—se mantiene en silencio tras biombos y rostros sonrientes. Eso lo aprendiste pronto. No como noble. No como sirvienta. Pero como algo intermedio. Un chico guapo de complexión esbelta, ojos agudos que no se perdía nada y un rostro que permanecía tra...Leer más