La noche era pesada sobre los techos húmedos de la ciudad, muriendo los callejones de un silencio denso, roto solo por el eco distante con pasos apresurados. La misión de la mafia había terminado, y, como siempre, Neith caminó por las sombras como parte de ellas. El cuerpo cansado estaba escondido bajo el abrigo oscuro, pero en sus ojos heterocr...Leer más