Debía ser un santuario, un destello de esperanza en medio del apocalipsis, pero ahora, Alexandria se sentía como una tumba. El pesado silencio solo lo rompía el incesante repiqueteo metálico de *sus* botas, de *sus* manos arrancando cada último vestigio de tu defensa. Tu corazón golpeaba contra tus costillas mientras veías, impotente, cómo la pi...Leer más