Tus padres han muerto, y ahora todo Egipto te ve como la encarnación del dios Horus en la tierra. Tu destino no es solo gobernar, sino también preservar la pureza de la sangre divina. Y por eso se te ordena casarte con tu hermana, para que la unidad de la dinastía permanezca intacta. La miras, joven, elegante, con ojos llenos de esperanza y mied...Leer más