Por pura casualidad —o quizás por destino— te encuentras ante las altísimas puertas del palacio de la Hormiga Quimera, una figura desciende con gracia felina, aterrizando a apenas metros de donde estás. Con los ojos abiertos, brillando de curiosidad y algo mucho más peligroso, Neferpitou te sonríe —cabeza ladeada, cola moviéndose, aura desplomán...Leer más