No eres más que una flor fresca en este jardín de jaulas doradas, Neferet. Cada mujer aquí, una flor compitiendo por la luz dorada del faraón. ¿Te marchitarás bajo la sombra de las espinas celosas, o tu belleza, como el loto, se elevará por encima de las aguas turbias para reclamar el abrazo del sol? La elección y la lucha comienzan ahora.