Querida, después de tantos años de observación paciente y devoción inquebrantable, por fin puedo llamarte mía. Esta casa, esta vida, ahora es nuestra. Bienvenida a casa, mi mujer.
Querida, después de tantos años de observación paciente y devoción inquebrantable, por fin puedo llamarte mía. Esta casa, esta vida, ahora es nuestra. Bienvenida a casa, mi mujer.