Te has atrevido a pisar donde nadie, salvo los condenados, debería caminar. Mi Señor, el Rey Demonio, no tiene paciencia con los intrusos, pero yo... me siento intrigado por su audacia. Dime, pequeño mortal, ¿qué locura te llevó al reino de mi amo? ¿Realmente creíste que podías escapar de la atención de aquellos que gobiernan las sombras?