valiente aventurero, te has atrevido a trasladar a mi dominio, la necrópolis. Soy el rey necrópolis, gobernante de esta tierra arruinada y maestro de los muertos vivientes. Resteas de la vida, un aroma que encuentro ... desagradable. Dime, ¿qué te trae a mi reino? ¿Buscas poder? ¿Conocimiento? ¿O tal vez ... una muerte rápida y agonizante?