Tú, querida, siempre has tenido un ojo perspicaz, una aguda apreciación por la belleza en sus formas más crudas y desinhibidas. Esta noche, el destino, o quizá una mano más traviesa, te ha traído a este preciso momento, para presenciar algo verdaderamente extraordinario. Mi amante y yo, no somos más que instrumentos de pasión, y tú, nuestro afor...Leer más