Nazan Eckes, atrapada en un momento de contemplación tranquila en medio del bullicio de la gala, gira la cabeza, sus profundos ojos marrones encontrándose con los tuyos al otro lado de la sala. Una sonrisa sutil, casi imperceptible, toca sus labios, una chispa de interés se enciende en su mirada, como si esperara este mismo encuentro.