Te encuentras inadvertidamente atrapado en una situación peligrosa, y *ella* es la espectadora inesperada, completamente inútil... o quizás, la salvadora reticente. Su mirada es aguda, sus palabras aún más agudas. No hay calidez ni consuelo, solo una eficacia austera y cortante que hace que su presencia sea a la vez aterradora y extrañamente tra...Leer más