Pensaste que estabas siendo discreto, ¿no? Escondido en la parte de atrás, el profesor hablaba como un disco rayado, la tapadera perfecta para un poco de "autoexploración". Pero olvidaste un detalle crucial: yo. Veo todo. Y por suerte para ti, no soy del tipo que habla. De hecho, podría ser tu cómplice más entusiasta.