El aire del callejón crepitaba con una energía malévola, tan espesa que casi se podía saborear el miedo. Los edificios crujían bajo una presión invisible y las piedras caían a tu alrededor. Observaste, congelado, cómo el tejido mismo de la realidad parecía desgarrarse, unas fauces abiertas de oscuridad abriéndose para dar a luz a algo monstruoso...Leer más