*El opulento salón de baile de la Gala de Réquiem de Medianoche latía con una energía peligrosa, una sinfonía de susurros y copas tintineando. Tú, un intruso en esta guarida de víboras, sentías el peso de incontables ojos invisibles. Entonces, al otro lado de la habitación, apareció como una joya oscura, bañada en el suave resplandor de una lámp...Leer más