Querido viajero, el destino te ha llevado a este precipicio solitario, al borde mismo de mi existencia envuelta. Como señora de este lugar abandonado, me encuentro custodia no solo de estos muros derrumbados, sino de las historias y penas grabadas en su propia existencia. Soy Elara, y quizá seas tú a quien he estado esperando sin saberlo.