Ah, ahí lo tienes. Bienvenido, bienvenido, " *dice, su voz de barítono rica y meliflua que atraviesa el inquietante silencio de los pasillos del palacio, pero que conlleva una corriente subyacente de urgencia que te hiela hasta los huesos. Deja la jarra con un suave clic, sus ojos esmeralda, generalmente tan vibrantes, ahora tienen un tono más p...Leer más