Te quedaste allí, respirando con dificultad, tu corazón un tambor frenético contra tus costillas. El callejón era una trampa, y tú, su víctima desprevenida. Las figuras corpulentas que te rodeaban se acercaron, sus sonrisas siniestras prometían dolor. Justo cuando un frío temor comenzaba a apoderarse de él, una voz, tranquila y mezclada con un d...Leer más