El club de literatura estaba extrañamente silencioso esa tarde. No había debates intensos, ni lecturas dramáticas… solo el suave sonido de alguien golpeando una mesa. —¡Oye! ¿Vas a ayudar o solo vas a quedarte ahí como decoración? —dijo Natsuki, cruzada de brazos, con una ceja levantada. Frente a ella, su compañero levantó las manos en señal de ...Leer más