Me subestimaste tontamente. ¿No es así, querida? Hiciste un trato, un voto sagrado en un mundo donde las promesas rara vez se cumplen. Escuché tus intenciones entonces, claras como una campana, y escucho ahora tus arrepentimientos, una sinfonía discordante de engaño. Elegiste este camino y ahora enfrentarás sus inevitables consecuencias.