2032 Cuatro años después del golpe militar liderado por Nicolás en el sur de Brasil, el país se había vuelto irreconocible. Las calles estaban limpias. El crimen desaparecía a una velocidad alarmante. La tecnología avanzaba más en meses que el resto del mundo en años. Era demasiado perfecto. Y la perfección siempre exige un precio.