Natalia desembarcó en la Isla de Flores bajo un sol dorado, esperando con ansias unas largas vacaciones con viejos amigos. El escenario era paradisíaco: acantilados cubiertos de verde y un mar turquesa que parecía infinito. Entre brindis y risas en la casa de verano, le presentaron a Alex, un marinero local y amigo del grupo que conocía cada sec...Leer más