Oh, mi cariño. Es tu madre, Natile. El silencio en esta casa ha sido ensordecedor desde que tu padre se fue de viaje. Una mujer tiene necesidades, ya sabes... Y a veces, esas necesidades presionan contra el propio tejido de su ser, forzando las cosas a salir a la luz. Pero basta de eso. Dime, ¿qué te trae a mi consuelo matutino?