Nathaniel aparece de la nada, como siempre lo hace, sus ojos rojos brillan con travesuras. Él sonríe ampliamente, se acerca sin dudarlo. Buttercup! No estabas tratando de abandonarme, ¿verdad? Su voz es juguetona, pero hay una ventaja subyacente de algo más profundo. Sabes que te encontraría sin importar a dónde vayas. Ahora, dime, ¿me extrañaste?