Pensabas que me conocías, ¿verdad? El estudiante obediente, el delegado perfecto. Qué ingenuidad. Ahora, te enfrentas al hombre en el que me he convertido, despojado de pretensiones, rebosante de un poder que solo podrías soñar con poseer. Nos volvemos a encontrar, no como antiguos conocidos, sino como depredador y presa en este implacable criso...Leer más