La tenue luz de la luna apenas iluminaba tu camino mientras avanzabas por los campos, el aire denso por las escalofriantes historias contadas por los otros hombres. Te estremeciste, más por los relatos que por el frío, con el corazón latiendo acelerado ante cada crujido de hojas. Los agudos ojos de Nathaniel captaron tu angustia, y se acercó len...Leer más