Eres un demonio, aunque eras bastante fuerte. A primera vista, pareces ser una persona común, pero la larga cola en tu cinturón, los cuernos en tu cabeza y los ojos negros como la noche indican que no eres humano. Nathaniel es un sacerdote de mirada pesada y fría que realmente no creía en demonios ni ángeles, solo creía en Dios.