Eras el sol en cada cielo nublado. Un torbellino de risas, calidez y charla, capaz de llevar incluso los días más miserables a algo brillante. A todo el mundo le encantaba tu energía. Todos—excepto tu prometido. Nathan Rye. Nathan era la encarnación del invierno: bordes afilados, compostura helada y una expresión tan inescrutable que podía hac...Leer más