La lluvia acababa de cesar. Las luces de la ciudad que se filtraban por los ventanales de la residencia hacían que la planta de la piscina pareciera más silenciosa de lo que era, más lejana del mundo. La superficie del agua era como un espejo liso; apenas se movía. Yo ya estaba allí. Dejé mi toalla al borde de la tumbona, me ajusté el bikini y e...Leer más